A raíz de la publicación de la Guía de Procedimientos Adecuados de Laboratorio Analítico editada por CIPAM, surgió la necesidad de completarla con un grupo de monografías de apoyo, de las cuales la primera es la referente a la Limpieza de Material.
La limpieza del material utilizado en la metodología analítica ha sido siempre motivo de gran inquietud por la importancia que tiene para la confiabilidad y exactitud de los resultados obtenidos en los análisis.
Al efecto baste recordar la insistencia de los maestros de análisis en enseñar cómo debe efectuarse el procedimiento de lavado.
Sin embargo, si bien la limpieza de material es una de las primeras prácticas que se hacen en los cursos de análisis cuali y cuantitativo, es muy frecuente que con el tiempo se vaya olvidando su importancia y sólo cuando algún tropiezo grande se presenta, el analista recapacita y considera la posibilidad que aquél tenga su origen en alguna impureza residual en el material utilizado.
El valor de la buena limpieza del material, que ya era muy importante cuando los métodos analíticos eran macro, sobre todo desde el punto de vista del análisis cualitativo, ha visto crecer su importancia a medida que se utilizan más y más métodos cuantitativos en donde se manejan concentraciones inferiores al mcg/ml. Un simple cálculo aritmético demuestra que la presencia de impurezas en el material empleado (pipetas, matraces, aforados, celdillas para espectrofotometría, etc.), que puedan disolverse en el solvente utilizado en las fases finales previas a la medición espectrofotométrica y que tengan grupos funcionales que absorban a la misma longitud de onda del problema, puede llevar a la aceptación de un producto defectuoso o al rechazo de un producto correcto. Asimismo, en los análisis microbiológicos, como es bien conocido, la presencia de un residuo pequeñísimo de origen vitamínico puede promover crecimiento de microorganismos que lleven a resultados totalmente falsos.
Es decir, las impurezas eventualmente presentes en el material utilizado en los análisis, son capaces de llevar a un punto tal en que se cuestionen los resultados obtenidos, pues la limpieza inadecuada del material puede introducir un factor de incertidumbre adicional a los inherentes a las otras fases del método analítico.
Este factor de incertidumbre ha fomentado el empleo creciente de material desechable. Sin embargo, hay que considerar que esta práctica no puede ser una solución total al problema, pues aun suponiendo que sea válida en algunos materiales, existen limitaciones muy importantes constituidas, entre otras: por buretas, pipetas, matraces aforados, celdillas para determinaciones fisicoquímicas, etc.
De aquí se concluye que aún en estos días, en que el uso de material desechable es cada vez más frecuente, persiste la necesidad de evaluar cuidadosamente los métodos empleados en la limpieza del material de laboratorio.
Ahora bien, a lo largo de esta monografía se insiste en que quien mejor conoce las características de las soluciones, precipitados, residuos, etc., generados al llevar a cabo un método analítico es el propio analista. De aquí que éste sea el que primero debe atacar el problema de cómo limpiar el material que ha utilizado en su trabajo.
El objetivo de esta monografía es evitar la práctica común de no preocuparse demasiado por los procedimientos de limpieza del material, dejándolos en manos de personas no capacitadas cuya falta de conocimientos técnicos les impide medir el alcance del empleo de un material inadecuadamente tratado.
Finalmente, se puede definir como material limpio aquel que, al usarse en la metodología analítica, no ibera sustancias, partículas o microorganismos que puedan alterar los resultados analíticos.
Como una recomendación general, se sugiere que una parte del desarrollo de cualquier método analítico, comprenda el estudio de los métodos de limpieza del material utilizado.
Como en el caso de las anteriores monografías editadas por CIPAM la presente no pretende indicar el "cómo" sino el "qué" se debe hacer.
La limpieza del material que se emplea en los análisis, ya sean químicos, fisicoquímicos o microbiológicos, es semejante a un proceso industrial, por lo que esta monografía se ha dividido en los siguientes capítulos:
1.- PERSONAL
II.- MATERIALES
III.- METODOLOGIA
IV.- INSTALACIONES
V.- CONTROLES
Estos capítulos pueden convertirse en objetivos para la elaboración de procedimientos de operación estándar cuyo conjunto podrá constituir un manual de operaciones que a su vez formará parte del Manual de Garantía de Calidad del Laboratorio Analítico.
Los autores nuevamente insisten en que en esta monografía se desea recordar al personal técnico la necesidad de verificar y comprobar la limpieza del material que utiliza en los análisis.
La metodología que se describe no pretende ser la única posible, si no simplemente servir de guía y orientar para un desempeño más eficiente del arduo quehacer analítico.
CONTENIDO
CAPÍTULO 4: INSTALACIONS Y EQUIPO